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jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Pones azúcar al café antes de probarlo? ¡Cuidado! Hay cosas para analizar de tu vida.





En Ezenza nos apasiona el café, el mate, todas las infusiones, en realidad. Para nosotros, un emprendimiento es una obra de arte destinada a satisfacer las necesidades de nuestro prójimo, de la gente. 

Nos interesa todo lo relacionado a la felicidad, la vida, los estados de ánimo y, por ello, nos especializamos en estimular los sentidos. Los sentidos nos conectan con lo que nos rodea. Son esenciales. 

No todas las personas son felices con su trabajo o con la actividad que desarrollan para vivir. Eso es determinante, el trabajo ocupa más del 50 % de nuestros días y el 80 % de nuestra vida. 

En Tiempos modernos, la película protagonizada por Charles Chaplin, se plantea, entre otras cosas, la alienación, anomia, división de trabajo, rutina, repetición. Para los ojos de científicos sociales habría alimento para hacer un picnic. No, no estamos intentando desarrollar o retomar los conceptos de Marx,o Weber. Es posible que aquí se encuentre ideología, no nos interesa aquí. No aludimos a Stuart Hall, ni a Bourdieu. 

Abordamos una problemática de carácter existencial ¿Encontraste tu vocación? ¿Trabajas de lo que quieres? ¿Te apasiona las actividad que realizas para vivir? En la sociedad actual, se evidencia que el tiempo es el mayor y principal activo que tenemos los humanos. Y por eso, es un recurso escaso. Las horas no alcanzan y las personas deben correr de un lado para otro para cumplir con los devenires cotidianos. Hemos llegado a extremos en los que actividades esenciales como dormir o comer se hacen como bajo los efectos de anestesia, robotizadas, mecanizadas. Se ha perdido la impronta romántica de vivir. 

¿Pones sal a la comida antes probarla? ¿Tiras dos sobres de azúcar al café antes de degustarlo? 

Estas preguntas nos parecen basales, no se alejan de la trivialidad, pero creemos que encierran una realidad más compleja que condimentar o agregar un aderezo a un plato de comida o taza de café. Vivir es sentir. Sentir es vivir. Una verdad de Perogrullo, pero irrefutable. 

Los sentidos, retomamos, son esenciales para conectarnos con lo que nos rodea, con la vida. Si la comida nos interesa tan poco como para no darle participación a los sentidos, eso nos está diciendo que -por lo menos- estamos gastando tiempo en cocinar o elegir el menú. Sería más fácil y rápido comprar un complejo nutritivo en grageas, de ese modo ahorraríamos un tiempo destinado a algo que no nos despierta interés y no sentimos. 

Si tenemos un trabajo que no nos gusta, estamos desperdiciando muchas horas de cada día, más de un tercio. Si recurrimos a las estadísticas, veremos que el trabajo está presente en unos 40 años de nuestras vidas que, dicho sea de paso, está estimada en unos 70 años. Es decir, el trabajo ocupa un sesenta y pico, casi 70 % de nuestras vidas, ahora, que las expectativas son mayores. Hasta hace unos 10 o 15 años, el trabajo acompañaba a las personas durante el 80 % de su existencia. 

Como colofón a  este humilde divague, podemos decir que, si vivimos, la mayoría de las personas necesitamos trabajar durante gran parte de nuestra vida, nos tiene que gustar, apasionar, enamorar. Si lo que hacemos no nos complace, debemos incrementar el esfuerzo y trabajar en cambiar esa realidad. Para pensar un rato, cada tanto. 


Trabajar de lo que nos gusta es un privilegio que algunos tenemos y que todos merecen. Trabajemos en ello. 

Hasta pronto. 

:D



martes, 22 de septiembre de 2015

¿Cómo preparo café?

Seguimos la saga de distintos métodos de preparación del café.

Hoy, la cafetera Bialetti o Moka


También conocida como napolitana, en realidad Bialetti hizo modificaciones considerables a la original cafetera napolitana.Con todo, la Moka o Bialetti es conocida por permitir el café espresso manual, no mecánica en realidad.
Este utensilio se compone de un recipiente inferior donde se coloca el agua limpia, un filtro en el medio, donde va el café molido, y un recipiente o vaso en la parte superior donde se depositará el café ya preparado.La cafetera une los dos recipientes con el filtro en la mitad por medio de una rosca quedando herméticamente cerrado el vaso donde se colocó el agua limpia.La cafetera con agua en su depósito inferior se coloca en la hornalla de la cocina. Al calentarse, el agua sube por presión por el tubo del filtro, que tiene forma de embudo, moja y extrae el café para depositarlo en el recipiente superior.
¿El resultado?
La bebida resultante cuenta con un cuerpo considerable y un sabor intenso. Esto se debe a que el agua para ascender debe hervir, y "quema" el café del filtro, lo que determina una sobre extracción del café (extrae en exceso).
Sabemos de italianos que viajan con su Bialetti en la valija. En Argentina, hay muchos simpatizantes de esta cafetera. Entendemos que eso sucede porque en el país no hay una cultura de buen café. Se toma, en general, café robusta y torrado. En definitiva, una bebida fuerte y amarga.
-Cuando hablamos de café torrado nos referimos a café con azúcar quemado. imaginen el sabor de un flan y luego el mismo flan con azúcar quemado. El flan pasa de un hegemónico dulzor a una combinación de contrastes dulces y amargos.
Creemos que un buen café "más cargado" es inmejorable e incomparable a un café torrado. En la variedad habita el gusto. Le damos, de todos modos, un crédito a la Bialetti cargada con buen café, desde luego.
El café mejora la vida. Ezenza mejora el café.

viernes, 21 de agosto de 2015

Ezenza, el café, vinos, y otras cepas ¿Podemos mejorar la calidad de lo que consumimos?



Sabemos que hay varias especies de cafetos. Entre ellas,  las dos más conocidas, son Robusta y Arábica o Arábiga. La primera, podríamos decir que es más primitiva, rústica, silvestre. Brinda una bebida con mucho cuerpo, de cierto amargor, carece de matices en su fragancia, aroma y sabor. En otras palabras, Robusta es una variedad de cafeto que brinda cafés negros, consistentes, sin capacidad de presentar variantes sensoriales de consideración. Duplica en niveles de cafeína a la especie que nos ocupa e interesa.

La Arábica, es la variante del cafeto que se caracteriza por la suavidad, los matices, la especie que brinda granos (semillas) de frutos, cerezas, que permiten un amplio espectro de la bebida que conocemos como café. Las multiplicidad de fragancias, aromas, notas que pueden presentar al dulzor como principal característica como a la acidez. Pueden prevalecer   las reminiscencias florales, cítricas, o las especias, el tabaco, la madera.

Como un buen vino o cerveza, el café arábica presenta su identidad y personalidad desde el terroir, El tipo de suelo, su riqueza;  la altura del cultivo que brinda amplitud térmica durante el desarrollo de los frutos; el tipo de varietal, como puede ser Caturra, Catuaí, Bourbón, Castillo, Típica, Geisha, etc. Imprimen la impronta que tendrá el café que degustaremos. 

Es con la especie Arábica donde la cadena de valor cobra una importancia sustancial en el sabor final de la bebida. Los roles del productor,  beneficio, el tostado, el barista, -si es que se me permite reducir al máximo las variables-, son decisivos y responsables de los destinos del café que llegará al consumidor. 

Si usamos al vino como ejemplo de los conceptos vertidos en el párrafo anterior, por el sencillo motivo de que este producto ya cuenta con un mercado de consumidores más informados, podríamos aseverar que el Malbec, la cepa, el varietal característico de Argentina; tiene notas diferentes a partir de su terroir. Seguramente, podríamos convenir y acordar que en función de su proceso de elaboración remite a frutos rojos pero, si es de un cultivo de altura como Tupungato, en Mendoza, con una altura sobre nivel del mar que oscila entre los 1200 y 1800 metros. Esos frutos rojos remitirán a cerezas, guindas; mientras que si la cosecha es de Agrelo, en Neuquén, los frutos rojos que percibiremos en las notas del vino serán de plantas rastreras, frutillas, grosellas. 
Los invito a realizar una degustación o cata con Malbec de esas provincias Argentinas y tal vez nos aproximaremos mucho más en la percepción que convalide las consideraciones realizadas. 

Al vino, a través de la elaboración en tanques de acero o en barricas de roble se le imprimen notas diferentes. Mantendrá la hegemonía de la fruta con los primeros y especiadas o a madera con las segundas. Dependerá de la procedencia y tratamiento del roble. Si es americano prevalecerá la fortaleza del tostado,o tabaco, y si es francés madera, especias, La analogía que encontramos en estos pasos con el café son el beneficio que, puede ser lavado, o natural. En el primero, se caracterizará por la suavidad, la sutileza. En el segundo, se incrementará la intensidad de sus notas y su cuerpo.
El tostado en el café es un instrumento para destacar la acidez, astringencia, la dulzura o amargor que tendrá la bebida en taza. 

El café presenta métodos para su preparación y, tal vez aquí es donde se despega del vino. Desde luego, aquí es más subjetiva la elección y los favoritismos. No es lo mismo un café preparado con una cafetera de émbolo o prensa francesa, uno hecho en filtro, o un espresso. Dentro de la preparación con filtro no es igual el resultado de una cafetera de filtro eléctrica, que en un dripper, una chemex, o un syphon. El molido, los tiempos, también juegan su papel y allí además hay tela para cortar. 

Como habremos ido conjeturando, en el café existe un universo donde la especie o variedad, el productor, su beneficio, el tostado, y el barista, son decisivos para hacer un café  malo o uno de altísima calidad. Cada uno tiene mucha responsabilidad e incidencia en el producto que llega a la taza del consumidor. 

El consumidor no solo es el destinatario final de la cadena de valor del café, también es un eslabón trascendental a partir de sus exigencias, percepción y prácticas de consumo. 

Hagamos un ejercicio sobre una situación hipotética: Usted está en una cafetería donde se vende un café donde todos los integrantes de la cadena de elaboración hicieron una labor impecable, incluyendo al barista que preparó la bebida.
El camarero llevó un espresso a la mesa del cliente que está a poco más de un metro de usted. Lo primero que percibe es que el señor sin mirar demasiado la bebida, con su mano derecha sacude un sobrecito como si lo estuviera castigando, lo rompe, y vierte su contenido en el pocillo que contenía un cremoso espresso. Lo revuelve con la cucharita y lo toma en varios sorbos. 

Si ese señor hubiera recibido un espresso hecho con el mejor café del mundo nunca se enteró. Puso azúcar sin haberlo probado antes. Endulzó una bebida que supuso estaba o era amarga. 

No soy un purista que desdeña el agregado de azúcar a una bebida amarga pero, convengamos, el señor debió probar el café antes de tomar la decisión de poner azúcar. 
Mañana, vaya usted a la cafetería que acostumbra y, observe. Con seguridad, verá que la mayoría de los clientes que piden café hacen lo que el señor del ejemplo. Es más, casi todos verterán el contenido de dos sobres de azúcar a la taza de café sin siquiera oler la infusión. 

Así, el café comercial seguirá siendo de muy mala calidad. Las cafeterías seguirán haciendo sus compras por precio en lugar de hacerlo por las características del producto. El café lo preparará el camarero o el lavacopas, el barista brillará por su ausencia, y el cafetalero no se preocupará por cultivar buenos cafetos porque no recibirá un diferencial por su trabajo a conciencia. El tostador llevará los granos al máximo de oscuridad para tapar defectos de los granos; total, el amargor se tapará con los sobres de azúcar que los clientes vaciarán en la taza sin haber probado la infusión. 

En Ezenza creemos en consumidores curiosos con inquietudes, informados, exigentes, que buscan mucho más que una bebida negra oscura llamada café. También en los productores que ponen pasión en hacer de cada cosecha el mejor café del mundo, seleccionando cafetos con potencial, escogiendo varietales que mejor se desarrollen en el tipo de suelo que tienen. Haciendo cultivos sustentables

Hasta la Próxima


      

martes, 26 de mayo de 2015

El café hace bien o mal?




Mito o realidad, la creencia de que ciertos alimentos y bebidas son buenos o malos  para la salud se instalan en el sentido común o en el colectivo social.
Es muy posible que usted, amigo lector, haya escuchado versiones antagónicas sobre las bondades o prejuicios del café.

Sin dudas, podemos decir que todo exceso es perjudicial. 

¿Qué es un exceso hablando de café?

Hablamos de 5 tazas diarias, o más. Si usted padece de gastritis o tiene alguna afección de próstata, nos animamos a sugerirle que no tome más de una taza diaria. 

¿Está embarazada? 

Hay una creencia instalada en el sentido común o en el imaginario colectivo que el café provoca partos prematuros o incluso abortos. No hay investigaciones publicadas en medios de divulgación científica que corroboren dicha creencia. De cualquier manera, un médico pragmático le sugerirá que no tome cantidades excesivas de café, ni de vino, ni de otra infusión. Dos tazas diarias o una copa al día no le harán daño, a nadie probablemente. 

La ingesta de carnes rojas o blancas en exceso tampoco traerán buenos resultados a un organismo humano. Suprimir esos alimentos de su dieta tampoco es la solución. A menos, claro está, que un nutricionista elabore suplementos que compensen las proteínas que deja de incorporar. Este ejemplo trata de graficar lo importante que es el equilibrio, la mesura. 

Volviendo al café, podemos asegurar que es una de las bebidas más saludables de las que se tenga conocimiento en nuestra cultura. Hablamos de café natural, no consideramos el café soluble o instantáneo que es un derivado, una suerte de primo segundo, si buscamos lazos afectivos. 

Parvas de información se generan a diario sobre los alimentos, sucesos, etc. Lo cierto es que, en el afán de producir contenido, el periodismo comunica a partir del subjetivismo de su autor. Por eso, encontrará artículos con ciertas afirmaciones y otros, con aseveraciones totalmente opuestas a las primeras. 

¿Cuál es la verdad? 

Quienes hemos vivido algunos años, con seguridad fuimos testigos de posturas antagónicas sobre un determinado diagnóstico o tratamiento entre médicos; versiones opuestas en distintos medios sobre una misma noticia. Para cada refrán o dicho popular hay otro que lo contradice. Verbigracia: Al que madruga dios lo ayuda. No por mucho madrugar se amanece más temprano. 
En la era de la información, datos son los que abundan, lo que se requiere es un criterio de análisis y de proceso de esa información.  
A la sabiduría popular se la puede considerar así, sabia, porque sus aservos suelen ser efímeros. Lo que hoy es blanco mañana probablemente sea negro. El cambio extremo de la opinión de la noche a la mañana es notable. Por eso, nadie mejor que uno para determinar lo que nos hace bien o nos hace mal. 

¿Sufre de insomnio?

Tome café en el desayuno y en la merienda. Evite tomar una taza de la bebida después de cenar y media hora antes de irse a la cama. "Hágase de  hábitos saludables", diría mi médico. Y concluía: "No haga muchas rutinas de sus días porque cuando llegue a mi edad concluirá que se olvidó de vivir". 

Desde aquí le sugerimos: Lea un libro, mire menos noticias, disfrute de un buen café. Si es Ezenza, mejor.  
Hasta la próxima. 

¿Mito o realidad? Compartimos a continuación un vídeo que usted juzgará con su criterio. Si tiene dudas, ¡Fantástico! Investigue y podrá sacar sus propias conclusiones. 



lunes, 11 de mayo de 2015

El café, los placeres, la felicidad...





La realidad se construye de percepciones. Ezenza nace a partir de la búsqueda de la felicidad. De la idea de que ésta se presenta por momentos, instantes. Normalmente, los humanos recurrimos a los logros obtenidos para tener noción de si somos felices. Los instantes en que lo somos rara vez se anuncian como situaciones trascendentes. 


Es en esos momentos que compartimos con afectos, en los que disfrutamos de un café, un mate, una copa de vino, o una cerveza, cuando lo que entendemos por felicidad se hace presente. Una infusión, una bebida, suelen ser la excusa para hablar de nuestros proyectos, sueños, o deseos. La felicidad es, en definitiva, una expectativa, una percepción. El dictamen de los sentidos, una sensación.

Ezenza tiene el objetivo de mejorar las condiciones para que la gente pueda soñar, hacer planes, encontrarse, compartir. El medio para brindar gratas experiencias ha sido el café. 

En Argentina el mate es la infusión hegemónica desde la era precolombina. La yerba mate tiene un consumo per cápita de unos 6,5 kilogramos por año. El café, no se cultiva en el país, pues se produce entre los trópicos hasta unos  27° de latitud norte y sur del ecuador. Su consumo no llega al kilogramo por persona al año. 

Ezenza eligió el café para participar de los buenos momentos de las personas porque esta infusión tiene características organolépticas muy hermanadas con el vino, aunque sin alcohol.
Las referencias de catación, el terroir, los varietales,  la influencia de la altura y amplitud térmica en el sabor final de la bebida, las reminiscencias, sus antioxidantes naturales y, la capacidad de transportar a lugares soñados o aspiracionales al ser degustados. Café y vino son una suerte de primos hermanos dedicados a incentivar buenos pensamientos entre quienes los consumen.  

Café y vino tienen y brindan desde lo filosófico el romanticismo necesario para que en ellos haya alquimia. Es decir, el Hombre comienza a percibir el paisaje que lo rodea, asume el protagonismo de su vida, dejando a un segundo plano el hacer para y por una deidad o autoridad superior. Prima la concepción del disfrute de un paisaje, de su prójimo, de los sentimientos, como pasión, amor hacia la naturaleza que lo rodea y entre pares.

El café ha intervenido sin estridencias en los hechos históricos que marcaron y dieron rumbo a la sociedad contemporánea que vivimos. Fue, sino protagonista, testigo prosódico como bebida o ámbito de encuentro dando lugar al nacimiento de compañías de seguros, bancos, diarios, y otras tantas organizaciones que conocemos hoy. Inglaterra, relacionada de inmediato con la cultura del té, a mediados del siglo XVII; llegó a tener dos mil cafés y experimentó movimientos sociales y sucesos como algunos de los mencionados.
Para tomar dimensión aproximada, podemos considerar que el café es una  de las materias primas más comercializadas mundialmente. Se dice, la segunda detrás del petróleo. La bebida más consumida después del agua. Hoy, nadie discute, que es un hito vinculado al despertar cotidiano de la economía del planeta. 

Según la Organización Internacional del Café, unas 1.500.000.000, si, unas mil quinientas millones de tazas de infusiones preparadas con café, se consumen cada mañana. Más del 20 % de la población de la Tierra, recurre al mayor energizante natural que se haya conocido hasta la  fecha, para iniciar su día. No tiene razón alguna debatir o cuestionar decenas más o menos. Lo cierto es, que 1 de cada 5 personas para desayunar, bebe la pócima de la juventud, tal como se conocía a la bebida negra en algunas ciudades latinas de Europa.  

Ezenza, respetando la historia, con aspiraciones de innovación, elaborar artesanalmente café en su máxima expresión de calidad. Donde el cultivo de las semillas, (los granos) se hace de manera sustentable. Seleccionar café verde de pequeños productores que obtengan un dinero justo por su esfuerzo y el de sus familias. De fincas que se ocupan y preocupan por cosechar sólo las cerezas maduras de cafetos organizados por varietales, con beneficio lavado o natural pero concienzudo. Ezenza adquiere micro-lotes con máxima calificación de la producción de algunos de los tantos caficultores que ponen amor en lo que hacen y, están orgullosos del café que producen. 

 Ezenza toma como propia la frase de un experto colombiano: La vida es demasiado corta como para tomar un mal café. Por eso, Ezenza hace y hará café para pocos, pero apasionándose y empeñándose en elaborar lo mejor.

Aprovechamos para compartir un vídeo de History Channel sobre el café. Consideramos que es una manera auspiciosa de presentarnos. Esperamos, ¡Disfruten!